El jueves 30 de abril, en plena fase de alerta, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de Guadalajara, convocó a una conferencia de prensa.
La reunión se realizó en la sala de consejo, “Juan Somellera”, un lugar cerrado donde estábamos más de 10 personas (máximo permitido en espacios sin ventilación, según la actual restricción), la mayoría sin cubre bocas, ni siquiera el propio presidente, Miguel Alfaro Aranguren.
Además, estamos tan poco familiarizados con esto que durante la entrevista, varios de los representantes en lugar de llamarle Influenza se refirieron en varias ocasiones a la enfermedad con el término “Influencia”.
Entre otras cosas, dieron a conocer un sondeo aplicado a 200 agremiados (no especificaron de qué área), 40 por ciento de los cuales no reportó afectación en ventas.
Algunos sectores incluso se han beneficiado, como las farmacias, aunque prestadores de servicios turísticos andan de capa caída.
En el centro histórico de Guadalajara el desplome ronda 50 por ciento, igual que en Puerto Vallarta y en Chapala 80 por ciento.
En el peor escenario el comercio organizado tendrá pérdidas de 120 millones de pesos diarios por el cerco sanitario con riesgo de perder los ingresos por el puente vacacional del primero de mayo y las ventas del día de las madres.
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