martes, 5 de febrero de 2008

FOBAPROA GRINGO

¿Cómo olvidar el "error de diciembre"?

Si, ese que dejó a muchos y a muchas con una mano atrás y otra adelante porque el aumento de las tasas de interés fue tal que llevó las deudas a niveles impagables.

Pero estas historias que parecían exclusivas de países tercermundistas e improvisados como México y Argentina, por citar algunos casos, también se dan en países de primer mundo y ahí tenemos el gran ejemplo de Estados Unidos, donde hoy cocinan un Fobaproa estilo "gringolandia".

Igual que en México a finales de 1994, la crisis norteamericana tiene su origen en el sistema financiero, donde los bancos, aprovechando las tasas de interés históricamente bajas (1 por ciento) prestaron a diestra y siniestra, sin importar la calidad crediticia del deudor.

El aumento de las tasas de interés prácticamente tronó a los deudores y con ellos a los bancos que arriesgaron el dinero al grado que hoy el gobierno está diseñando una tablita de salvación (llamada elegantemente por Bush: paquete de estímulos fiscales).

La semajanza con el rescate bancario mexicano es que los vecinos del norte van a recurrir a los recursos fiscales para ayudar a los ciudadanos, igual que lo hizo el gobierno mexicano durante el sexenio de Zedillo.

La diferencia es que en Estados Unidos, los recursos fiscales se destinarán directamente a los ciudadanos y las empresas –mediante condonación y/o disminución de impuestos- y serán éstos quienes paguen sus deudas o usen el dinero para consumo o inversión, mientras en México el gobierno compró la cartera, intervino los bancos, los vendió (en su mayoría a extranjeros) y hoy sigue cargando esa deuda.

Esta es la diferencia entre un país desarrollado que permite a sus ciudadanos tomar sus decisiones y otro donde el gobierno se convierte en el "papá" para conducir a sus gobernados por el camino que a su juicio es el correcto.

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