
Quiero hacer eco en esta columna, de la Lupa de Juan Francisco González Iñigo, (de quién no sé por qué desde hace tiempo recibo este tipo de comunicados, pero ya me acostumbré a leerlos por lo interesante que resultan).
El eco es porque los medios de comunicación le han dado mucho vuelo a la noticia del asesinato del joven, casi niño, Fernando Martí, sin mencionar lo lamentable que también resultó la muerte de su chofer, Jorge Palma Lemus, quien igualmente fue asesinado con mucha saña por sus captores.
Aquí un fragmento de la Lupa de González Iñigo para invitar a la reflexión:
3- El sacrificio innecesario de un hombre inocente, no sujeto de las negociaciones, es lo más desagradable de este evento, ya que existen muchas maneras de demostrar que una persona permanece con vida. Cuando leí que la comisión permanente del Congreso de la Unión por unanimidad guardó un minuto de silencio por la muerte del menor de edad Fernando Martí, sin incluir a su chofer Jorge Palma Lemus, me convencí -otra vez- que nuestros senadores y diputados, los supuestos representantes populares, son torpes y lambiscones frente al poder y al dinero. ¿Qué la vida de un chofer no cuenta solo porque no es importante o pudiente? ¿Solo importan las esquelas en la gran prensa? ¿Qué no los del PRD velan por los intereses de los jodidos? Puro cuento. Todos son iguales, carecen de lo más elemental: considerar a todos los seres humanos como personas. Por eso hay tanto loco y desesperado suelto, porque la vida de los pobres y jodidos no cuenta, es prescindible, es desechable. Total, hay muchos.
El eco es porque los medios de comunicación le han dado mucho vuelo a la noticia del asesinato del joven, casi niño, Fernando Martí, sin mencionar lo lamentable que también resultó la muerte de su chofer, Jorge Palma Lemus, quien igualmente fue asesinado con mucha saña por sus captores.
Aquí un fragmento de la Lupa de González Iñigo para invitar a la reflexión:
3- El sacrificio innecesario de un hombre inocente, no sujeto de las negociaciones, es lo más desagradable de este evento, ya que existen muchas maneras de demostrar que una persona permanece con vida. Cuando leí que la comisión permanente del Congreso de la Unión por unanimidad guardó un minuto de silencio por la muerte del menor de edad Fernando Martí, sin incluir a su chofer Jorge Palma Lemus, me convencí -otra vez- que nuestros senadores y diputados, los supuestos representantes populares, son torpes y lambiscones frente al poder y al dinero. ¿Qué la vida de un chofer no cuenta solo porque no es importante o pudiente? ¿Solo importan las esquelas en la gran prensa? ¿Qué no los del PRD velan por los intereses de los jodidos? Puro cuento. Todos son iguales, carecen de lo más elemental: considerar a todos los seres humanos como personas. Por eso hay tanto loco y desesperado suelto, porque la vida de los pobres y jodidos no cuenta, es prescindible, es desechable. Total, hay muchos.
En este tema, también vale la pena mencionar los comentarios hechos este día por el presidente de la Asociación de Fabricantes de Muebles de Jalisco (AFAMJAL), Paul Suberville Tron sobre lo grave que resulta hoy ver cómo los supermercados están hipotecando la comida, ofreciendo usar la tarjeta para hacer la despensa y pagar en 18 meses. “¿Qué van a hacer esas familias cuándo se les venza el plazo y tengan que comprar más comida a crédito?”.
“Definitivamente hay hambre en México y esto es combustible para los problemas sociales. Quieren aumentar las penas para los delincuentes, llegar a la cadena perpetua ¿de qué sirve sino se combate la raíz del problema?, mejor hay que darle empleo a los mexicanos, capacitarlos y darles herramientas de trabajo”.
¿Qué prefieren la cadena perpetua que propone el presidente Calderón o la propuesta de Paul Suberville?
No hay comentarios:
Publicar un comentario